Ponemos el foco en la ciberhigiene digital de niños y adolescentes en el Día de Internet Segura


El uso habitual de ordenadores, tablets y teléfonos móviles por parte de niños y adolescentes, tanto en el hogar como en el entorno educativo, hace que la ciberseguridad sea un aspecto cada vez más relevante en su día a día. En este contexto, y con motivo del Día de Internet Segura, que se celebra el próximo 10 de febrero, desde ESET ponemos el foco en la importancia de fomentar hábitos de ciberhigiene desde edades tempranas como base para un uso seguro y responsable de la tecnología.

Desde ESET señalamos que la ciberseguridad infantil no debe basarse únicamente en prohibiciones o controles estrictos, sino en el diálogo, la educación y el uso de herramientas que permitan crear entornos digitales más seguros y adaptados a cada edad. Así explica Josep Albors, director de Investigación y Concienciación de ESET España: “El objetivo no es vigilar, sino guiar y enseñar a los menores a utilizar la tecnología con criterio y confianza. Cuando las familias y los docentes acompañan este proceso, los menores están mejor preparados para identificar riesgos y proteger su información personal”.

 

La importancia de la ciberhigiene en el uso diario de la tecnología

El acceso temprano y continuado a Internet expone a niños y adolescentes a distintos riesgos, como contenidos inadecuados, contactos no deseados, fraudes o una exposición excesiva a las pantallas. Fomentar hábitos digitales saludables desde edades tempranas contribuye a reducir estas amenazas y a que los menores comprendan mejor la importancia de proteger su privacidad y sus datos personales.

Muchas de estas situaciones se producen fuera del entorno escolar, lo que hace imprescindible que exista coherencia entre las normas y mensajes que se transmiten en casa y en el aula. La coordinación entre familias y docentes ayuda a reforzar pautas comunes y a ofrecer a los menores un marco de referencia claro también en el entorno digital.

En este sentido, el uso de cuentas familiares y perfiles adaptados a la edad, disponibles en la mayoría de dispositivos y plataformas, permite acompañar el uso de la tecnología sin invadir la privacidad. Estas herramientas facilitan la gestión de tiempos de uso, el acceso a contenidos adecuados y la prevención de descargas o compras accidentales. “Contar con perfiles adaptados a la edad ayuda a establecer límites claros y comprensibles, algo fundamental para que los menores se sientan seguros también en el entorno digital”, añade Albors.

 

La ciberseguridad en los centros educativos, un pilar complementario

La educación digital de los menores también depende de la capacidad de los centros educativos para proteger los sistemas y los datos que gestionan. Estas instituciones manejan grandes volúmenes de información sensible, que incluyen datos personales, académicos y, en algunos casos, información médica o familiar, lo que las convierte en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes.

A ello se suma la dependencia de proveedores tecnológicos externos y la falta de buenas prácticas en algunos entornos, como redes poco segmentadas, contraseñas débiles o dispositivos conectados sin una gestión adecuada. Reforzar la ciberseguridad en los centros educativos es fundamental para garantizar un entorno digital seguro y coherente con los hábitos que se promueven entre los alumnos.

 

Recomendaciones básicas de ciberhigiene

Para mejorar la seguridad digital de los menores tanto en casa como en el aula, recomendamos aplicar pautas sencillas en el día a día como:

  • Utilizar perfiles diferenciados para menores en dispositivos compartidos.
  • Revisar de forma periódica los ajustes de privacidad en aplicaciones y plataformas educativas.
  • Hablar con naturalidad sobre lo que haces online y fomentar la confianza para que compartan dudas o problemas.
  • Mantener dispositivos y aplicaciones siempre actualizados.
  • Explicar la importancia de no compartir datos personales, contraseñas o imágenes.

 

La ciberhigiene forma parte de la educación digital y debe aprenderse desde edades tempranas. No se trata solo de utilizar herramientas, sino de enseñar hábitos y responsabilidad. Acompañar a los menores en su aprendizaje digital es clave para que desarrollen autonomía y criterio a medida que crecen”, concluye el experto de la compañía.

 

 

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